
Versión corta: 10 temazos.
Versión extendida (por eso de que esto es una hoja de promoción): Lo que nos presenta Rodrigo Cuevas en su tercer disco, Manual de Belleza, es un crisol de músicas, una encrucijada de caminos que llega después de enseñarnos a cortejar y de llevarnos de Romería. Y todo para que descubramos que la belleza está no solo donde menos te la esperas, también delante de tus narices, casi siempre.
Manual de Belleza es también un disco muy pensado desde el sonido y desde la producción. Producido por el propio Rodrigo Cuevas junto a Eduardo Cabra, el álbum se ha grabado entre La Casa del Sombrero, en San Juan de Puerto Rico, y 5020 Studio en Madrid, mezclando voces muy al frente, instrumentación tradicional, cuerdas, vientos, percusiones y una capa constante de programaciones y sintetizadores que atraviesa todo el disco sin imponerse. La mezcla corre a cargo de Fab Dupont desde Nueva York, aportando cuerpo y profundidad a un repertorio tan diverso como el que aquí se despliega, y el mastering, firmado por Diego Calviño desde Buenos Aires, termina de cerrar un trabajo que suena grande, festivo y cuidado hasta el último detalle, como corresponde a un manual que se toma muy en serio eso de celebrar.
Pero vamos a usar el concepto de los “10 temazos” para ir desgranando la fantasía que es este nuevo disco y vamos a empezar por lo que ya sabemos y que nos tiene a todas locas desde hace meses.
Que levante la mano la que no haya recitado al menos en 827 ocasiones desde que salió a la luz la letanía: “Los porteros de les discoteques, trátente como mucha educación…”. Pues eso, “Un mundo feliz” de Cuevas con Massiel nos hizo muy felices y todas estamos deseando los conciertos para cantar “al altu la lleva”: “y toooooodo el mundo es maricón” o “las bicicletas no tienen sillín”. ¿Sí o no? Con letra del propio Rodrigo —que cada vez se nos está viniendo más arriba con esto de escribir— y música de Eduardo Cabra, ese productor puertorriqueño que ya sabe más de folklore asturiano que muchos…, “Un mundo feliz” nos dio paso a este disco feliz en el que aparecen otras grandes aportaciones como la de Ana Belén en el pasodoble “Sácame a bailar” —cuidao, eh… palabras mayores—, la de Mapi Quintana y Grande Amore en “Una muerte ideal”, tan ochentera que querrás ponerte hombreras, y la de Zahara y Martí Perarnau en “Asturcón”, electrónica por vena. Estas tres canciones las conocimos gracias al maravilloso corto “Llagares” que, con Rossy de Palma de maestra de ceremonias, nos puso ya hace un mes la miel en los labios de lo que nos esperaba.
Pero agárrense a los asientos, que vienen muchas curvas, y muchas colaboraciones y mucho “de tou”. Lo que vais a encontrar en Manual de Belleza es, por ejemplo, a la Mala Rodríguez recitando “quisiera ser libre/ para volar lejos de aquí” y todas vamos a soñar con lo mismo gracias a este tema. No tengo más que decir: escúchalo, báilalo, recítalo, como si te fuera la vida en ello. Es lo que necesitas.
De lo que todavía no escuchaste de este Manual, lo que te va a dejar muerta es el bolero “Xardineru”. A ver cómo hago para que no se note que todas necesitábamos, como el comer, que Cuevas nos escribiera un bolero (aunque en realidad se lo haya escrito a un “nocherniegu galán”. ¡Puf!). Solo os comento que, si sois capaces de aguantar el respingo mientras escucháis esta canción, sois de otra raza, no de la mía, no de la nuestra.
Pero como no solo de boleros vivimos, aunque, sinceramente —y desde aquí se lo digo al productor Edu Cabra—: “Edu, Amore, podríamos guapamente vivir de boleros, gracias”. Este disco nos trae muchas más cosas, que vosotros diréis: ¿Qué? Yo te lo digo, reina, que no te falte información.
Manual de Belleza trae romance, con “La hermana cautiva”, basada en una versión que mantuvo en este mundo Concepción Rodríguez Suárez, más conocida como Concha iClara, de Tresmonte, en Cangas del Narcea, una de esas mujeres a las que la tradición oral se lo debe todo.
Y también trae tonada, con una versión de “El pañuelín” que hizo famosa José González El Presi y a la que Cuevas, junto con su ya inseparable productor, le mete unos sintetizadores para demostrarnos que la belleza también está en esos versos que dicen “en el jardín de la hierbabuena, en el jardín de las azucenas”. En esta canción colaboran Marta Torrella y Helena Ros, que juntas forman Tarta Relena. Una delicia, si me preguntáis.
Porque sí, querida, Manual de Belleza, como veis, va mucho de flores y del amor por la tierra para que no se convierta en mercancía. ¿Os acordáis cuando en La Romería Rodrigo nos dijo en el tema “Valse”… “el mar es una horterada, tienen la costa estropeada y hai que desocalitizar”? Pues en la Playa de mano nos dice que eso de utilizar la costa asturiana como si fuera de usar y tirar no, pero, ay ese pero, que todo ye tan guapo cuando estás con quien quieres en pelotas en una playa del norte sin mucha gente y que te hagan un “masaje piloñés”… Mmmm. ¿Que en qué consiste un masaje piloñés? Ay, chica, pruébalo, no se te puede dar tou fechu.
Y ya termino, como se terminan las cosas que hace Rodrigo Cuevas y todo su maravilloso equipo: con un festejo, concretamente “La Fiesta”, porque ¿para qué andarse con rodeos? El último tema de este manual nos lleva a todos los puntos cardinales porque de eso se trata celebrar, ¿no? El sur más sur lo aporta la melodía tradicional de Comares de Málaga y de Carlos Fernández. El norte más norte lo ponen Xurxo Fernandes y PAN.SEN.FRON. Y las ganas de darlo todo, pues nosotras.
Y claro, detrás de todo este disco, además de Rodrigo, Eduardo y todas las colaboraciones musicales y técnicas, hay un equipazo que le pone ganas y amor. ¿El truco? Tener la casa siempre llena de mariquitas. ¿Cuál si no?
Texto de Aitana Castaño Díaz
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